Fondos públicos para resuscitar a Rubianes
A veces pienso que Pepe Rubianes está bajo tierra
y la cosa me molesta mucho.
A veces pienso que Pepe Rubianes está bajo tierra
y la cosa me molesta mucho.
Igual es porque he echado mucha más carretera como cuentacuentos que como actor. O quizás porque en el teatro no me encuentro en el centro de la atención. O quizás porque al fin y al cabo no soy el tío tan sofisticado que siempre me hubiera gustado ser.
Pero una cosa es cierta: cuando cuento cuentos me emociono cien veces más que cuando hago teatro. Las imágenes que evoco con mis mismas palábras, muchas veces habladas en idiomas que no domino, con una gramática claudicante y unas constricciones sintácticas impro-bables e impro-visadas… Esas imágenes que evoco, digo, me ponen los pelos de punta, me hacen temblar, me secan la garganta: me siento el medio a través del cual ellas pueden vivir en medio del auditorio (del que formo parte sin quererlo), ellas me ocupan, me mueven, me hacen reír, me hacen temblar, me estremecen, me estremecen las cabronas, hay que ver como me estremecen.
Y eso en el teatro no me pasa, de momento. Bueno, habrá que ver.
Llevo unos cuantos días sin poder acceder al blog de Angelica Liddel, me dice “Blog introuvable”.
No sé si es que lo han eliminado porque demasiadas personas lo han “signalado” (y aún así sería raro porque Google no suele censurar, si tu blog es signalado se le añade automaticamente una advertencia al entrar), o bien porque a ella le ha dado por quitarlo.
De todos modos creo que el hecho de que el blog ya no sea accesible pueda ser considerado “un acontecimiento”. Al menos para mi. Sí, porque así a lo tonto lo he seguido desde abril dosmilnueve hasta hace poco y me ha gustado mucho. Me ha incluso abierto un poco los ojos, me atrevo a escribir.
Angélica, qué decir… Gracias.
hoy trabajé el teatro
luego los cuentos
luego cené
y trabajé más los cuentos.
Fuera hace frío y estoy solo en casa
me meto en la bañera escuchando musica
y es increíble como todo vuelve
de repente
a ser posible.
La pequeña editorial La Tortuga a efectuado una enorme recopilación de leyendas por las comarcas de la provincia de Granada. El objetivo es preservar esa memoria y publicar un libro en el cual las leyendas puedan seguir viviendo y ser transmitidas.
El libro sera distribuido por bibliotecas y escuelas de la provincia de Granada, para que los niños lo tengan al alcance sin tener que pagar: nunca se ha debido pagar por las leyendas que habitan nuestra propia tierra.
Pero el libro hay que editarlo y La Tortuga no tiene para invertir en esta apuesta: por lo tanto busca patrocinadores. Como la crisis es una excusa muy de moda en las instituciones públicas de Granada, hemos abierto la búsqueda a “todo lo que tenga pelas”. No hace falta que se menée.
Es una llamada a contáctos: si conoces alguna entidad que pueda estar interesada en financiar este proyecto, por favor ¡contáctame! Puedes hacerlo dejando un comentario en el blog.
Muchas gracias!
Pues sí, ayer fue mi primera sesión seria en Montpellier. Seria en el sentido de que me la tomé en serio, me la curré, la discutí, en fin… me comprometí. Me tomé en serio también lo de respetar los momentos, lo de no flipar con la performance, lo de no tener que hacer reír por cojones, lo de ser yo mismo.
In Alaska ci sono dei posti dove vedi montagne a perdita d’occhio, dei posti in cui ad ogni orizzonte vedi le montagne e da qui all’orizzonte ci sono solo montagne.
E dove non c’é nessuno, nemmeno tu.
Non c’é nessuno per sentire che, in certi momenti, su una delle montagne, un blocco di neve si stacca, chissà perché, e si trasforma in un’enorme valanga.
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No se asusten, son colegas que se lo pasan bien de una forma un poco friki. ¿El sitio? Se llama Granada, no, no es un sueño. Si, si, de verdad existe. Joe Strummer estuvo viviendo por los lugares donde se rodó este vídeo.
¿Quien ha dicho que fingir no merece la pena?
El viernes 18 de Diciembre fui a ver “Agamenón” de Rodrigo García en el Théatre Poche de Bruxelles, puesta en escena por Pietro Varrasso (Compagnie du Singe Nu) . Fui a verla porque es de Rodrigo García, que todo el mundo habla de él todo el rato, porque vi una crítica muy positiva en ruedutheatre.eu y porque llevo cuatro veces yendo y viniendo de Bélgica y todo lo que he visto es el barco de mi jefe.
Ayer me di cuenta de que Rodrigo ha sabido lograr muy bien que hablen de él y que los de Rue du Theatre han mirado el sol de Argentina sin gafas negras. Y se han quedado ciegos. Continue reading…
I colpi si ripetevano ormai da un quarto d’ora. Al Montanaro risultava abbastanza ovvio dedurre che il messaggio non era passato. Un’ora prima era salito al piano di sopra ed aveva chiesto gentilmente ai vicini di non picchiare sul tavolo con le mani, oh sí, sicuramente si tratta di un gioco estremamente divertente, certo, certo, si puó fare anche con le carte da scala quaranta, ci aveva giocato varie volte, ma purtroppo proprio ora lui aveva voglia di dormire e non di stare ad ascoltare i loro colpi sul tavolo.
Ed ora risultava che i colpi avevano ripreso. E risultava che bisognava tornare su a parlare coi vicini. Il Montanaro si sentí, di colpo, frustrato. Una spossatezza di marmo cadde sulle sue spalle come la nebbia cade sull’inverno padano. E non ci si vede piú niente. Non si ha piú voglia di muovere un dito, né di prendere la macchina per fare un giro in centro. Non è mica per paura di fare un incidente, assolutamente no: se la macchina c’é da prenderla la si prende e buonanotte al secchio. Ma la nebbia dell’inverno padano (quella che viene dalle acque ribollenti del Po) quella nebbia lí lo fa sparire, il centro, e con lui la voglia di andarci. Cosí si sentiva il Montanaro, adesso. Il centro era sparito nella spossatezza e si sentivano solo i maledetti colpi dei vicini. Continue reading…
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